Empieza por la diferencia entre valor y deuda
Usa el valor actual de la vivienda y el importe necesario para cancelar todos los préstamos que la tengan como garantía. Los gastos de venta pueden aumentar el déficit. Anótalos aparte para que quede claro cómo se obtiene el total.
Importes ilustrativos. No se presuponen ventajas fiscales ni concesiones del prestamista.
| Cálculo | Importe |
|---|---|
| Valor de la vivienda | 280.000 € |
| Deuda garantizada pendiente de devolver | 300.000 € |
| Déficit antes de gastos | 20.000 € |
| Gastos de venta estimados | 10.000 € |
| Déficit total | 30.000 € |
En este ejemplo, un reparto por mitades elegido expresamente asignaría 15.000 € a cada persona. No modifica sus obligaciones contractuales con el prestamista.
El acuerdo entre ambos no cambia el préstamo
Un reparto al 50 % indica cómo quieren asumir el déficit entre ambos. No cambia el contrato con el banco. Pregunta qué condiciones se aplican a la venta, la cancelación y la liberación de un deudor antes de cerrar el acuerdo.
La comparación entre quedarte con la casa o venderla ayuda a separar los gastos. Ambas opciones deben ser viables en la práctica; no basta con repartir la deuda sobre el papel.
¿Qué ocurre con el dinero propio aportado al comprar?
El dinero aportado al comprar quedó invertido en la vivienda. Si esta pierde valor, no se puede dar por hecho que siga disponible para devolverlo.
Si las aportaciones que se quieren recuperar superan el valor neto disponible, el método de devolverlas primero no puede dar un resultado. La calculadora sí permite repartir un saldo negativo por porcentajes. Si además quieren acordar que una persona pague algo a la otra, ese pacto debe constar por separado y revisarse con un profesional.
Anota cuánto puede aportar cada persona
Deja constancia de quién puede pagar, cuánto y en qué fecha. Comprueba esas posibilidades y las condiciones del banco antes de aceptar el reparto. Introduce juntos el valor de la vivienda y la hipoteca en Vivienda y finanzas. El saldo negativo se contabiliza como deuda; no añadas de nuevo esa misma hipoteca.
No des por hecho que el banco perdonará la deuda restante
Pide por escrito qué importe seguiría pendiente después de vender o transmitir la vivienda. Aceptar un precio de venta no equivale a condonar la deuda que quede.
La posibilidad de renegociar o cancelar parte de la deuda depende del préstamo, de la situación y de la normativa aplicable. También deben revisarse por separado las consecuencias fiscales. La calculadora no las determina. Consulta qué gastos y cuestiones fiscales quedan por resolver.
