Distingue el precio de la decisión de vender
Si tu expareja acepta vender o quedarse con la vivienda, pero no por el importe propuesto, plantea un método para determinar su valor. Si el problema es la financiación, pregunta si quien quiere quedarse ya ha consultado al banco o a un asesor hipotecario.
Si no quiere mudarse ni vender, intenta aclarar el motivo. Cambiar el cálculo del valor neto no resuelve por sí solo esa oposición.
Prepara una propuesta que se pueda valorar
Deja por escrito el valor de la vivienda, los préstamos, el reparto y los gastos previstos. Incluye un calendario y las condiciones pendientes, como conseguir financiación. Indica también qué documentos faltan.
El informe de ejemplo muestra cómo reunir acuerdos y cuestiones pendientes. No es una notificación jurídica formal ni obliga a la otra persona a responder.
Pide una respuesta concreta sobre el punto en desacuerdo: la tasación, el importe, el plazo para conseguir financiación o la propia venta. Cambiar el método de valoración o el calendario puede ayudar. El silencio no es una aceptación y una invitación al expediente no obliga a participar.
Consulta qué vía legal corresponde
Si el desacuerdo continúa, lleva a un abogado la escritura, los documentos de la hipoteca, los acuerdos anteriores y las resoluciones judiciales que existan. Pregunta qué opciones hay, qué documentos hacen falta y cuánto pueden costar. Si la vivienda está en otro país, necesitarás asesoramiento sobre las normas que se aplican allí.
El procedimiento de un divorcio puede diferir del de un conflicto entre copropietarios no casados. En España, por ejemplo, el Código Civil regula la división de la cosa común, pero la vía concreta y sus efectos deben revisarse según el caso. No des por hecho que una petición de venta tendrá un resultado determinado.
Elige una forma adecuada de continuar la conversación
Si ambas personas quieren seguir negociando, compara las consecuencias de quedarse con la vivienda o venderla. Registra una propuesta como acordada solo cuando haya sido aceptada.
Si el contacto directo no es seguro o existe presión, negociar juntos o compartir un expediente puede no ser adecuado. En ese caso, recurre a un profesional para gestionar la comunicación.

